domingo, 17 de enero de 2010

Baño

Abre la puerta con la lentitud caracteristica de alguien a quién le duelen partes del cuerpo que ni sabía que tenía. Esta seguro de que la próxima vez que su hermana le pida ir a dar una caminata por el campo él dirá un fuerte y claro "No"

-"¿Caminata por el campo?"- piensa en un momento de lucidez (un lugar entre el dolor y la comodidad de su cama) -"Yo lo llamaría tortura. Cinco horas bajo el sol sin idea de donde estabamos y ni un puto árbol. Que lo parió. La saqué barata"

Se da vuelta en un movimiento bastante rápido, esta dispuesto a dormir años y años y solo levantarse para comer e ir al baño.

-¿No deberías bañarte?

Ni tiene que fijarse quién es. Ya lo sabe.

-¿Te estas haciendo el dormido? Porque, desde ya, te digo que te esta saliendo bastante mal.

-No me estoy haciendo el dormido... Estoy dormido.

-Bañate. Das asco.

Los amigos... ¡Siempre estan ahí para darte palabras de aliento! Su visitante camina hasta posicionarse a su lado.

Esta tentando a dormirse y dejarlo hablando solo, pero le parece descortés. Bueno, no. Él la cortesía se la pasa por... no importa por donde. El tema es que no le interesa ser educado con una persona que lo conoce desde siempre. Pero la mirada del otro pegada en su nuca le provoca cierta incomodidad. No por él, sino por sentirse observado.

Si. Eso. Le tiene pánico al protagonismo. Tan claro como eso. ¿Alguien tiene algo que alegar? Por supuesto que no.

-¿Me estas escuchando?

La respuesta sería no. Pero ni loco le dice que no lo estaba escuchando. Aprecia demasiado su vida.

-Obvio. Siempre te escucho. Hasta cuando no hablas.

Okey. ¿De donde salió eso?

-¿Eh?

-¿Qué?

-Nada. ¿Te podes ir a bañar?

¡Como jode con el bañito! ¡Que se bañe él si tanto afecto le tiene a la higiene personal! Él la pasa bien con su mugre, gracias por preguntar.

-¿Para que querés que me bañe?- haciendo un enorme esfuerzo, gira la cabeza para mirarlo a los ojos. Tiene una cara de incredulidad que debería ser inmortalizada en una foto. Lástima que esta taan cansado como para agarrar el celular.

-¡¿Cómo para que?! ¡Para que dejes de oler como si acabarás de revolcarte en bosta de caballo! ¡Para eso!- le grita como si fuera algo obvio.

-Yo no huelo nada

-Porque ya debes estar acostumbrado. Sucio.

-¡Si tanto te jode andate!

-No puedo estar en la casa sabiendo que hay otro habitante que podría matar cucarachas con solo levantar un brazo.

La agresión constante empieza a molestar. -Me baño después- termina por decir, poniendo la cara contra la almohada, intentando sanjar el tema.

No lo consigue.

-¡No! ¡Te bañas ahora!- lo agarra de los hombros e intenta levantarlo. Hay un momento en que se olvida de todo el dolor que tiene, solo para poder pelear por los derechos de la suciedad por existir.

-¡Yo decido cuando me baño y cuando no!

-No seas sucio. Bañate antes de que te bañe yo- le señala el baño con el dedo, como si por eso él fuera a decir "Si, tenés razón. Me voy a bañar" ¡No! ¡Está cansado! ¡Quiere dormir! ¡¿Por qué nadie lo deja dormir?!

Cuando cree que su amigo se fue, siente un tirón en su pierna, y otro. Para el siguiente ya tiene medio cuerpo en el piso. Se agarra de los barrotes de su cama gritando "¡Exigo una votación! ¡O un abogado!"

-Cuando estes limpio vamos a que me demandes. Ahora bañate o lo hago yo.

-¡Bañame vos!- chilla.

El otro lo suelta y lo mira mal unos segundos, antes de salir a zancadas del cuarto. Él, creyendo que, finalmente, ganó un debate, vuelve a su posición anterior. Se pone la almohada sobre la cabeza y cierra los ojos.

Esta a punto de dormirse cuando escucha pasos lejanos, tanto que los ignora. Apenas siente cuando alguien lo destapa.

Ahora, ¿Qué le intenten sacar la ropa? Si lo siente.

-¡¿Pero que haces, efermo?!- le grita a su "mejor amigo"

-Te baño- responde él simplemente -Vos en esta casa no vas a estar así. La apestas con tu hedor.

¡Perdón por pasar tiempo de calidad con su hermana!

-¡Deja de sacarme la ropa!- se intenta alejar, pero termina en el piso y medio enredado con las sábanas. Su cabeza queda al lado de una palangana con agua y una esponja. -¡Me ibas a dar un baño de esponja, animal! ¡Volve al geriatrico de donde saliste!

-¡Vos volves al chiquero de donde saliste!- el otro vuelve al ataque, tirando de la tela de sus pantalones -¡Te voy a higienizar aunque no te guste!

Consigue levantarse luego de un forcejeo atroz donde le tuvo que tirar a su oponente con la esponja mojada. Sale corriendo a grito de "¡Me puedo bañar solo, carajo!" y se encierra en el baño.

Escucha un "¡Y no te acabes toda el agua caliente!" antes de que prenda la ducha. El corazón le late a mil por hora y cree que va a tener un infarto en breves segundos.

Se apoya contra los azulejos del baño para intentar normalizar la respiración.

Tiene la cara roja y el cuerpo, de repende, le dejo de doler.


Martina Malajovich.
18 de Enero de 2010.